Un verano, dos experiencias enriquecedoras.

5937923489-1República Dominicana

La conexión RD-España cada vez es mejor.

Segundo de bachillerato se nos avecinaba como un año difícil, un año de nervios, estrés; y en el cual se deben de abandonar algunas cosas si tienes un objetivo ambicioso. Pero tenía claro que no iba a dejar atrás, el grupo JAR solidaridad. Tras muchas actividades, esfuerzo e interés llegamos a Mayo, momento de preparar el proyecto de verano en Rep. Dominicana. Ya podía ser ese mes época de exámenes, que el entusiasmo por nuestro proyecto no iba a decaer.

Arrancamos junio, mes de la PAU (un examen determinante para todos los de 2do de Bachillerato), pero más importante mes de ultimar nuestros detalles. Eso sí, por mucho que se preparen y organicen lo que se hará en Dominicana, al llegar la realidad es otra.  

Y por fin, junto con Jesús, Raúl y Borja, y un día después Manolo, estábamos en esa isla de la que tanto hemos oído,  dispuestos a dar lo mejor de nosotros. Lo llamativo es que un equipo increíble formado por jóvenes de la parroquia y del Colegio Santa Rita estaría también dispuestos a  dar lo mejor de ellos.

Así fue, desde la primera semana un equipo bien organizado se dedicó a enseñar y a alegrar el día a más de 100 niños. Problemas, dictados, dinámicas, pero sobre todo risas y bailes, acompañado siempre de un  espléndido sol que nos hizo sudar la gota gorda; si bien ese querido sol nos abandonó por culpa de Chantal (otra experiencia más) que nos obligó a suspender las clases 2 días, muy a pesar de los peques.

Por las tardes, trabajo de albañilería. Tras horas de clase, de bailes al sol y ante todo de sonrisas; llegábamos a casa dispuestos a participar todos de nuestro particular concurso de cocina y de ahí ya directos a nuestro trabajo de tarde. El primer día cuando nos mostraron lo que teníamos que hacer pensábamos que no íbamos a ser capaces de arreglar tanto por dentro como por fuera la capilla de Sainaguá. El trabajo no era fácil ni tampoco corto, por fuera teníamos que empañetarla (lo que suponía tener que hacer previamente el cemento) y después pintarla, y por dentro masillar y pintar; sin olvidar el tejado del cual también nos tuvimos que encargar. Los días pasaban y veíamos que el trabajo no se iba a poder terminar, entre las lluvias y tener que preparar la arena para el cemento el día de comenzar a empañetar se retrasaba, pero gracias a nuestra ilusión, fuerza, trabajo en equipo y alguna que otra tarde empañetando bajo el diluvio universal  conseguimos terminar al límite! Hubo momentos duros, de cansancio pero también de risas, sinónimo de trabajar a gusto y con amigos; allí también tuvimos nuestros momentos de abrir los ojos gracias a Gabriel, un pequeño niño sordomudo, y a sus múltiples hermanos que nos acompañaron día a día en nuestro trabajo. No puedo terminar sin decir que uno de los principales motivos de acabar a tiempo fue nuestra multiplicación de mano de obra, no solo los estudiantes del colegio Agustiniano que partieron para esa isla cargados de fuerza participaron en el proyecto, nos vimos reforzados con jóvenes dominicanos que también quisieron aportar su granito de arena.

Pero como siempre, todo lo bueno se acaba, claro está que no puede terminar sin una buena fiesta de despedida con nuestros alumnos; fiesta en la que nos mostraron movimientos imposibles en el concurso de baile o como hacer correr a un monitor por ganar el gran rally. 

Aún seguimos escuchando sus vocecitas con las frases que tanto decían "ay Dio profe pero es que eso es mu difisil", "y cuándo es que tú te va”, "y cuándo es que tu vuelve" y con esto, muchísimos recuerdos más que hacen que las ganas de volver otro año más no decaigan.

España-Madrid

Todos estos momentos han hecho de julio un mes distinto en el que hemos conocido otras formas de vivir diferentes, incluso la de los religiosos al estar con Carlos, a las que estamos acostumbrados. 

 

Nuestro primer reto fue ser monitoras en un campamento urbano de Vallecas llamado Amani, que significa Paz en swahili. Ya habíamos estado allí el anterior año y habíamos participado en alguna que otra actividad durante el curso, ya que este centro también acoge a niños por las tardes para darles apoyo escolar.

 

En las mañanas de verano, este centro organiza actividades con los niños en distintos lugares de Madrid. Fuimos a la piscina del Rayo, donde nos bañamos y jugamos con ellos; y también a Madrid Río, donde disfrutamos de los toboganes, los columpios, el entorno y, sobre todo, la compañía.

 

A medida que pasaba el tiempo íbamos conociendo mejor a los niños y ellos iban cogiendo confianza con nosotros, algunos incluso nos contaron sus situaciones familiares y nos dimos cuenta de que no eran fáciles, lo que nos hizo comprender mejor algunas de sus actitudes. Poco a poco se creó un vínculo emocional que aumentaba nuestras ganas de volver más días, aunque acabásemos agotadas, y esperamos poder volver el año que viene.

 

Otro reto fue la realización de un campamento en el barrio de San Blas. La incertidumbre de los primeros momentos y la sensación de que podía no salir adelante se convirtieron en un resultado muy satisfactorio y el recuerdo de una bonita experiencia. Pusimos mucho empeño en hacer juegos que les gustasen a los chicos y aprendimos algunos de sus favoritos para poder incluirlos. El último día llevamos una gran lona que extendimos en el césped para dar paso a los juegos de agua que tanto nos pedían, les encantó.

 

Haber trabajado con niños de esos barrios nos ha hecho ver que en el fondo son iguales a los que ya conocíamos, tienen la misma ilusión y son igual de sociables. Pensamos que a lo mejor podía no ser así ya que entre sus familias y las nuestras hay ideales, modos de vivir y valores muy distintos. Estamos orgullosos de haber sacado adelante un campamento urbano sin apenas más recursos que nuestras mentes y todas nuestras ganas. Además, hicimos pasar un buen rato a los chicos a la vez que nos divertíamos.

 

Otra de las actividades fue ayudar en un comedor social de Vallecas, el de la Obra Santa María Josefa. Además de ir a comprar comida para llevarla allí (un carrito lleno hasta arriba de leche y huevos) teníamos otras tareas: preparar bolsas de comida que luego se enviaban a los domicilios de familias necesitadas, preparar las bandejas, servir la comida, limpiar y preparar todo para el día siguiente.

 

Los colaboradores del centro nos contaron las situaciones de algunas personas, desde gente que había perdido el trabajo recientemente hasta cosas peores. Esto nos hizo reflexionar, nos dimos cuenta de la cantidad de gente que tiene una situación económica y una calidad de vida muy inferiores a la nuestra y de que muchas veces no valoramos esas cosas porque las vemos como algo natural.

 

También, cómo actividad, fuimos al asilo de las Hermanitas de los Pobres fue una nueva experiencia. Al principio pensábamos que no iba a ser fácil tratar con los ancianos y que no íbamos a saber cómo entretenerles, pero nos sorprendimos al ver que eran ellos los que tomaban la iniciativa. Cada uno de nosotros iba con un grupo de ancianos, dábamos paseos, hablábamos un rato, jugábamos a las cartas, al dominó… y se pasaba la tarde en un suspiro.

 

A las ocho nos dirigíamos al comedor, nos poníamos el delantal y manos a la obra. Les llevábamos la comida, les servíamos, recogíamos y preparábamos el desayuno para la mañana siguiente. En el comedor de la primera planta la gente requería menor atención, pero en el de la segunda planta nos encargábamos de cortarles la comida, darles de comer y, en definitiva, ayudarles en lo que necesitaran de una forma más individualizada.

 

Pasamos muy buenos ratos con ellos y aprendimos a disfrutar de su compañía, compañía que probablemente nosotros necesitaremos algún día. También tuvimos trato con las monjas, que incluso nos invitaron a un evento en Navidad.

 

Además de todo esto, repetimos una actividad que ya habíamos estado realizando durante el curso escolar, el reparto de comida en San Blas. Cargamos las bolsas de comida en una furgoneta y nos dividimos en grupos, cada grupo tenía una ruta de 5 o 6 domicilios a los que tenía que llevar las bolsas correspondientes. Se trataba de familias con dificultades económicas, por lo que no solo nos preocupábamos de hacerles llegar la comida, sino que dejábamos que nos contasen su situación, lo que nos hizo concienciarnos un poco más.

 

Y es que cuando se cuentan experiencias así, es difícil expresar el enriquecimiento que se siente. El agradecimiento y la alegría que se ve reflejada en aquellas personas por las que te vuelcas y a las que quieres ayudar te hace darte cuenta de que, al final, recibes mucho más de lo que das.

Jornadas de formación propia en Salamanca

01El Colegio Santo Tomás de Villanueva de la Provincia de San José fue, en esta ocasión, la sede de las Jornadas de Formación Propia, celebradas del veintinueve de agosto al catorce de septiembre. Los destinatarios fueron los profesos de votos simples de distintas provincias de la Orden: San Nicolás de Tolentino, Santo Tomás de Villanueva y Nuestra Señora de la Consolación.

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Primera reunión del consejo económico provincial

DSC01255El día 6 de septiembre, de 10 a 13 de la mañana sesionó por primera vez en este trienio el consejo económico de la provincia formado por el P. Provincial, el ecónomo Provincial Jesús Javier Zoco, los religiosos Felipe Sada y Jesús Liberal y finalmente, por el laido Iker Barrón.

La agenda del consejo era amplia y abierta a cualquier tema económico sobre la provincia o sobre la realidad actual que nos toca vivir. Y con la documentación por delante, pudimos observar y estudiar el estado económico de la provincia ya no solo visto por nosotros, sino por alguien que resulta ser un experto asesor en asuntos económicos a numerosas comunidades religiosas de España y otros países.

DSC01249Como quiera que a los comentarios a nuestro estilo ya estamos acostumbrados y además, solemos darles poco valor porque al venir de uno de la casa que sabe… más o menos como todos, vamos a resaltar los comentarios del Sr. Iker, de los que tuvimos que tomar notas, buenas notas para ponerlas en práctica.

A la vista de todos los informes nuestros, que le fueron entregados previamente para que los estudiara él emitió valoraciones y juicios no solo interesantes, sino incluso, como decimos e insistimos, apremiantes para ponerlos en práctica.

Nos hizo ver cómo efectivamente habíamos disfrutado de unos grandes tiempos y aun épocas de expansión económica que nos habían permitido crecer a gran escala. Desgraciadamente al crecimiento económico no acompañó el crecimiento de personal que hubiera dado vida y utilidad a la economía, quedando ahora visible un cuadro que podemos sintetizar en estos puntos:

1) Un atractivo proyecto en curso como es el colegio de Guatemala. Lleno de futuro, pero un futuro que no se hará efectivo en unos cuantos años, no menos de seis o alguno más.

2) Un nada atractivo incremento exponencial en los gastos de funcionamiento motivado por la edad de los religiosos, la dispersión de los mismos y el decurso económico mundial.

3) Una reducción bastante significativa de las entregas de las casas lo que supone una merma de recursos activos y una permanente necesidad de recurrir a los ahorros de otros tiempos.

4) Un incremento espectacular en el mantenimiento de algunos inmuebles fuera de uso y de servicio que de proceder a su actualización conllevaría una exacción económica que complicaría no poco la economía general.

Sumando o restando o revolviendo todos los elementos, el dictamen final del Sr. Iker es que debemos tomar medidas urgentes para salvaguardar la seguridad de todo el colectivo. Al fin la crisis ha llegado por su pie y sin darnos cuenta. Pero la tenemos sobre y entre nosotros. Es necesario replantear los ingresos y con estos naturalmente las salidas, con el consiguiente ajuste de unos con otros. Que si los ingresos van a menos no pueden ir a más las salidas, a menos de caer en una ruina total que debe evitarse. Urge además salir de los inmuebles vacíos, pues lejos de generar seguridad o riqueza lo que generan es pobreza, intranquilidad y riesgos. Hasta regalar alguno debiéramos hacer si es que va a exigirnos desembolso comprometedor.

Muchas más ideas se pusieron sobre el tapete. Interesantes para ser una primera toma de conciencia. Quedamos en reunirnos cada seis meses a menos que por necesidades puntuales necesitemos asesoramiento, el mismo asesoramiento que luego de transmitirse al consejo provincial y a todos los religiosos, que para eso es el equipo económico.

 

 

Bodas de oro sacerdotales

Los homenajeadosNada mejor que el Convento de  Ntra. Sra. De Valentuñana, en el día de Ntro. P. San Agustín, 28 de agosto; y final de los ejercicios espirituales promovidos por la Provincia, para celebrar las bodas de oro sacerdotales de siete “jóvenes” agustinos recoletos con 50 años de sacerdocio a sus espaldas.  Sus nombres: José Manuel  Martínez, Isidro Gorri Sola, Víctor García, Félix Sáenz, Luis Martínez, Jesús Elizari y Pedro Mateo. En lejanía geográfica pero muy presentes en el recuerdo y  en el corazón, Jacinto Alegre, José María Elía y Jesús Vidaurreta, forman parte de estos religiosos “cincuentones” que por diversas causas no han podido estar en esta celebración con nosotros.

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Ejercicios espirituales en Sos

El día 22 de agosto fue la fecha señalada para dar comienzo a los ejercicios espirituales en el convento Ntra. Sra. De Valentuñana, Sos del Rey Católico. Desde horas tempranas de la tarde fueron llegando los "ejercitantes" para completar poco antes de la cena el número de los asistentes. Después de la cena, tras un breve recreo comunitario fuimos convocados al rezo de completas. Al final de las mismas, el director de los ejercicios, P. Carlos María Domínguez, tomó la palabra para presentarse y dar las pautas generales que iban a regir los días de los ejercicios.

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